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Un mundo distinto.

España en la Antártida marzo 12, 2008

Filed under: Actualidad,Biología,General,Noticias — Gammea @ 11:24 pm

Tras más de cuatro meses en el Polo Sur, España da por concluida la primera campaña antártica enmarcada dentro del Año Polar Internacional, una campaña en la que han participado 87 investigadores y en la que se han llevado a cabo 21 proyectos científicos.

Según explicó ayer la presidenta del Comité Español para el Año Polar Internacional, Margarita Yela, un temporal ha obligado a adelantar cuatro días el cierre de las bases españolas en la Antártica, Juan Carlos I y Gabriel de Castilla. La fecha oficial de clausura estaba prevista para el 10 de marzo, pero se tuvo que adelantar al pasado jueves, día 6, en previsión de que el mal tiempo en la zona dificultara la evacuación de los técnicos.

Los investigadores ya habían sido trasladados días antes por el buque Las Palmas y muchos habían vuelto a España desde Usuahia (Argentina). Quedaban los técnicos de la base Juan Carlos I y los miembros de la Unidad de Tecnología Marina del Ejército (UTM) que gestionan la Gabriel de Castilla, que preparaban las instalaciones para el invierno, hasta que vuelvan a abrirse en noviembre.

Mucho trabajo por hacer en España “El desarrollo de la campaña ha sido normal, salvo por los inconvenientes meteorológicos”, explicó Yela. De hecho, el mal tiempo también dificultó la apertura de las bases en el mes de noviembre que estaban cubiertas por varios metros de nieve cuando la delegación española desembarcó en la Antártida. Yela recordó que, aunque finaliza la campaña sobre el terreno, queda mucho trabajo por hacer para los investigadores que ahora estudiarán en España las muestras extraídas y transportadas desde el Polo Sur. Además, algunos de los proyectos tendrán su continuidad en la segunda campaña antártica española dentro del Año Polar Internacional (2007-2009), que comenzará a partir del próximo otoño.

Entre los proyectos más llamativos, destaca el Permamodel, un proyecto que estudia el comportamiento del suelo helado (permafrost), para el que el equipo tuvo que perforar el hielo unos 25 metros de profundidad. También son importantes, por el número de personas implicadas, los estudios llevados a cabo en el buque Hespérides, de oceanografía, zoología marina y geofísica. Además, durante la presente campaña, se ha celebrado el vigésimo aniversario de la apertura de la base Juan Carlos I, un centro situado en la Isla de Livingston considerado como una Gran Instalación Científica.

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Una avanzadilla se dispone a reabrir la base Juan Carlos I para la campaña antártica Un grupo de doce personas tiene previsto llegar mañana a la Isla de Livingston con la misión de reabrir la Base Antártica Española (BAE) Juan Carlos I y el campamento de Byers, vitales para la campaña científica 2007-2008 que arranca a finales de noviembre en el continente de hielo.

Con el biólogo Daniel Alcoverro a la cabeza, que pertenece a la Unidad de Tecnología Marina del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que ejercerá como jefe de la BAE Juan Carlos I, el equipo tiene apenas nueve días para ponerlo todo a punto.

A partir del próximo día 22 está programado el inicio de los proyectos, que en esta campaña ascienden a veintiuno, de los cuales diecisiete se llevarán a cabo en instalaciones españolas y los cuatro restantes en bases de Argentina, Chile y Reino Unido.

Si las condiciones meteorológicas no retrasan la travesía, la cuenta atrás comenzará mañana con la llegada a la Bahía Sur de Livingston del Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) Las Palmas, que lleva a bordo el equipo técnico y unas 25 toneladas de material.

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Trabajar en un lugar que “engancha”

Dar habitabilidad a la base, acondicionar la cocina, buscar agua, poner en marcha la energía, los vehículos y el sistema de depuración son sólo algunas de las muchas tareas que esperan al equipo formado por expertos en electrónica, infraestructuras, medioambiente y mecánica, así como guías de montaña, un médico, un cocinero y un patrón de náutica.

A partir del día 22 está previsto que lleguen los científicos y entonces la base será un hervidero del que habrá que alejarse si se quiere disfrutar un poco del gran patrimonio del continente blanco: su belleza inmaculada y su “impresionante” silencio.

La Antártida, describe Alcoverro, “no se parece a nada” y “engancha”. En el verano austral la luz es “más viva”, el tiempo cambia mucho, las nubes van muy bajas y da la impresión de que “el cielo te está tocando la cabeza”.Pero cuando se va allí “hay que saber dónde se está: se va a trabajar al servicio de la ciencia”, afirma.

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Mejoras en la base Juan Carlos I

Tras la experiencia de la anterior campaña, “bastante difícil logísticamente”, este año se van a introducir una serie de mejoras para que la BAE Juan Carlos I sea “más potente”, ha explicado Alcoverro a Efe en conversación telefónica desde el buque Las Palmas justo antes de zarpar del puerto de Ushuaia (Argentina), la ciudad más austral del planeta.

Se trata sobre todo de “mejorar el aspecto técnico de la base para dar el mejor servicio posible a los científicos”, ha precisado Alcoverro, que inicia este año su octava campaña antártica y la segunda como jefe de la BAE Juan Carlos I.

Así, entre otras mejoras financiadas por el Ministerio de Educación y Ciencia, se va a instalar un sistema de seguimiento en los vehículos y de radio-balizas para las embarcaciones neumáticas con el fin de prevenir emergencias.

Especialista en oceanografía aplicada, Alcoverro, de 37 años, cuya mayor aportación es “la experiencia de conocer el sitio y la gente”, destaca también la adquisición de un nuevo vehículo oruga con grúa y, desde el punto de vista medioambiental, la instalación de un precinto en el sistema de evacuación de aguas grises.

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Preservar el entorno antártico

La preocupación medioambiental está muy presente en las campañas antárticas españolas y no sólo en los proyectos científicos, que tienen que superar una evaluación de impacto ambiental, sino también en las instalaciones, en las que se incluye además la BAE Gabriel de Castilla, gestionada por el Ejército, en la Isla Decepción, a unos 20 kilómetros al sur de Livingston.

“Nada se tira”, ha asegurado Alcoverro. Hay fases de gestión de residuos: la basura orgánica se quema en un incinerador de doble cámara y el resto de residuos se compacta separado por categorías en cristales, latas y plásticos y se llevan a Argentina (Ushuaia) o a Chile (Punta Arenas) por vía marítima.

No menos escrupulosos son con el entorno que rodea a la BAE Juan Carlos I, que se encuentra en una pequeña cala muy protegida dominada por el Monte Sofía, donde han acotado un perímetro para sus movimientos con el fin de proteger al máximo la zona, muy rica en líquenes y musgos de hasta cuatrocientos años de antigüedad.

Se trata de un perímetro, que no es circular y que marca la zona de máxima actividad, en el que se encuentran las áreas de habitabilidad, servicios, laboratorios y el módulo de náutica.

Son “una serie de caminitos marcados por el uso para evitar al máximo impactar donde no es necesario” y que volverán a surcar a partir de mañana Alcoverro y los otros once técnicos encargados de trasladar todo el material a la base y al campamento de Byers desde la playa, la cual deberán acondicionar antes de la descarga.

Fuente: adn

 

2 Responses to “España en la Antártida”

  1. Lulu Says:

    Entonces se supone que va ha haber otra expedición?

  2. Carabuxa Says:

    Si supuestamente si, dejan la primera y se supone que ya deberían haber iniciado la segunda.


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